¿Mahoma o Muhammad?
El origen de un nombre y por qué importa
El nombre que usamos para referirnos al profeta del islam dice más sobre la historia de Europa que sobre el islam mismo.
"Mahoma" no es una traducción ni una adaptación neutral: es el rastro fonético de siglos de conflicto religioso. Y la mayoría de la gente que lo usa no tiene ni idea de dónde viene.
Lo cual, pensándolo bien, tiene su propia lógica: los nombres heredados raramente llegan con manual de instrucciones.
¿Qué significa el nombre Muhammad?
Muhammad viene de la raíz árabe ḥ-m-d (ح م د), que expresa alabanza y excelencia moral. De esa raíz sale también al-ḥamdulillāh — "alabanza a Dios" —, expresión que cualquiera que haya pasado tiempo cerca de musulmanes habrá escuchado cientos de veces.
Muhammad es la forma intensiva de esa raíz: "el muy alabado", "digno de toda alabanza".
No es un nombre decorativo. Lleva dentro una descripción.
Es además el nombre de pila más frecuente del planeta. Según estimaciones demográficas ampliamente citadas en medios internacionales, más de 150 millones de personas lo llevan en sus distintas variantes. Hay Muhammads en Indonesia, en Nigeria, en Alemania, en Brasil. Es un nombre que no pertenece a ninguna geografía concreta, aunque su historia empiece en una muy precisa.
¿Cómo surgió "Mahoma" en español?
En el siglo VIII, un teólogo sirio llamado Juan Damasceno escribió contra el islam con toda la munición intelectual que tenía. Al profeta lo llamó Moamez en griego — y no precisamente con admiración: lo consideraba un falso profeta, una figura del anticristo.
Sus textos viajaron hacia occidente, pasaron por el latín — lengua franca de la Europa cristiana — y Muhammad se convirtió en Mahometus, Machumetus, Mohamet. Formas que no buscaban reproducir el original sino domesticarlo, distanciarlo, convertirlo en algo manejable dentro de una narrativa de confrontación.
De ahí saltó a la literatura.
En la Chanson de Roland — el poema épico francés del siglo XI — el profeta aparece como Mahum, formando una trinidad de dioses paganos junto a Apolo y Tervagante. El detalle es históricamente absurdo — el islam es monoteísta de forma radical, sin ídolos ni panteones — pero la imagen resultaba útil para el relato que la Europa cristiana necesitaba construir sobre su adversario.
Dante colocó a Machumetto en el infierno de la Divina Comedia, con los intestinos expuestos. Voltaire lo llamó "impostor" y "fanático". Cada época le añadía una capa nueva al estereotipo.
En España el proceso tuvo su propio capítulo. El Diccionario de Autoridades de 1734 todavía definía "mahometano" como "lo que pertenece a Mahoma y su detestable secta".
La palabra llegó al español ya cargada. No era una transcripción fonética inocente: era la herencia de siglos de representación hostil.
¿Qué usan los académicos y arabistas hoy?
La academia hace tiempo que tomó partido por la precisión.
Las universidades con tradición arabista en España — entre ellas la Universidad de Granada, con una de las escuelas de estudios árabes más antiguas de Europa — usan Muhammad en sus publicaciones. La revista Al-Qantara, editada por el CSIC y referencia del arabismo en español, emplea Muhammad como norma sin excepción.
La Real Academia Española recoge "Mahoma" como hispanización histórica consolidada, lo que significa que no es incorrecto usarla. Pero consolidada no significa definitiva.
El inglés hizo el tránsito de Mahomet a Muhammad a partir del siglo XVIII, cuando los orientalistas europeos comenzaron a trabajar directamente con fuentes árabes y la precisión filológica empezó a pesar más que la tradición polémica.
El español va más lento. Pero la dirección es la misma.
El nombre correcto, dicho con claridad
El nombre correcto del profeta del islam es Muhammad, no Mahoma.
Mahoma es una hispanización medieval de origen europeo que surgió en un contexto de confrontación religiosa. Muhammad significa en árabe "el muy alabado" y es el nombre propio original, usado por los musulmanes de todo el mundo y por la comunidad académica especializada.
¿Por qué importa cómo llamamos a las personas?
Los nombres que usamos para referirse a figuras históricas cambian cuando cambia la relación con su mundo.
Durante siglos el español dijo Avicena y Averroes; hoy los estudiosos prefieren Ibn Sina e Ibn Rushd. Lo mismo ocurrió con Confucio — latinización jesuita del siglo XVI de Kong Qiu — o con Pekín, que los mapas modernos han ido cediendo a Beijing.
Actualizar un nombre no es un gesto ideológico: es un acto de precisión.
Con Muhammad ocurre algo parecido, con la diferencia de que el nombre alternativo no surgió de la dificultad fonética sino de la hostilidad histórica.
Eso no convierte a quien dice "Mahoma" en culpable de nada: la mayoría lo usa sin conocer su genealogía medieval. Pero conocerla cambia algo.
Usar Muhammad cuando sea posible no es un gesto ideológico.
Es simplemente llamar a alguien por su nombre.
¿Cómo lo llaman los musulmanes hispanohablantes?
Muhammad. Siempre Muhammad.
Y después del nombre, la expresión árabe ṣallā llāhu ʿalayhi wa-sallam (ﷺ), que se traduce como "que la paz y las bendiciones de Dios sean sobre él". Para los musulmanes no es un protocolo formal sino un acto reflejo de devoción que acompaña cada mención del profeta a lo largo de toda una vida.
En las comunidades musulmanas de España y América Latina, el uso de Mahoma cede terreno a Muhammad de forma natural, sin necesidad de debates. Es el nombre que tienen desde que nacen, el que escuchan en casa, el que leen en el Corán.
No hace falta reivindicarlo: simplemente es el suyo.
Resumen
El nombre del profeta del islam es Muhammad, que en árabe significa "el muy alabado". La forma "Mahoma" llegó al español a través del latín medieval en un contexto de confrontación religiosa, y durante siglos estuvo asociada a representaciones hostiles del islam en la literatura y los diccionarios europeos. La comunidad académica, los arabistas y los musulmanes hispanohablantes usan Muhammad como forma estándar. Conocer este origen no obliga a nadie a cambiar su vocabulario de un día para otro, pero sí transforma la comprensión de por qué ese nombre existe y qué historia lleva dentro.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se escribe correctamente el nombre del profeta del islam?
Muhammad. Es el nombre árabe original, el que usan los musulmanes de todo el mundo y la comunidad académica especializada.
¿Por qué se dice Mahoma en español?
Porque el nombre llegó al español a través del latín y el francés medievales, en un contexto de conflicto religioso en el que la figura del profeta era representada de forma deliberadamente hostil por autores europeos cristianos.
¿Es ofensivo decir Mahoma?
No necesariamente. Es una hispanización histórica muy arraigada y la RAE la recoge como forma válida. Pero conocer su origen y usar Muhammad cuando sea posible es una forma de precisión lingüística e histórica, no una exigencia.
¿Qué significa Muhammad en árabe?
"El muy alabado" o "digno de toda alabanza", de la raíz árabe ḥ-m-d, que expresa alabanza y excelencia moral.
¿Es Muhammad el nombre más común del mundo?
Según estimaciones demográficas ampliamente citadas, sí: más de 150 millones de personas lo llevan en sus distintas variantes, lo que lo convierte en el nombre de pila más frecuente del planeta.
Referencias
Real Academia Española — Entrada "Mahoma" https://dle.rae.es/islam?m=form
Al-Qantara. Revista de Estudios Árabes — CSIC https://al-qantara.revistas.csic.es
Etimología del nombre Muhammad — Raíz ḥ-m-d en árabe clásico Hans Wehr, A Dictionary of Modern Written Arabic, 4.ª ed., Harrassowitz Verlag, 1994
Muhammad como nombre más común del mundo https://www.bbc.com/news/uk-england-29877319
Representación medieval del islam en Europa Norman Daniel, Islam and the West: The Making of an Image, Oneworld Publications, 1993
Artículo elaborado por el equipo de queesislam.org .

